EL GOBIERNO DE MÉXICO SUBESTIMA EL PROBLEMA ALIMENTARIO

By josepedro

·        Los principales organismos internacionales  reconocen el carácter estructural y  la dimensión mundial de la crisis alimentaria.

·        En México aumentan los precios de los alimentos y se afectan severamente las condiciones del consumo popular y de las clases medias.

El Partido Socialdemócrata considera que la crisis alimentaria mundial pone de manifiesto la fragilidad de las políticas públicas del gobierno de México. El empleo que se prometió no aparece, el crecimiento económico disminuye frente a las expectativas anunciadas, la inflación prevista se desborda, la reforma de PEMEX que se discute revela sus límites ante la reforma energética que se requiere.

La visión de corto plazo que priva en los planes y programas de gobierno, está siendo rebasada por los acontecimientos que campean en el contexto internacional y que repercuten con efectos muy negativos sobre la estabilidad en los ingresos de las familias mexicanas, y del país.

En Estados Unidos y la Unión Europea, ante la reducción gradual de hidrocarburos, volúmenes importantes de maíz, trigo y soya se entregan a la industria procesadora de biocarburantes disminuyendo la disponibilidad de estos productos para el consumo humano; en contraste con el aumento de la demanda en países como China y la India que suman sus poblaciones en cientos de millones.

La escasez genera una tendencia al alza de los precios en las harinas y forrajes, afectando los precios en el pan, la tortilla, carne, huevo, leche y derivados.  Los países pobres entran en hambrunas que afectan ya a más de 40 países y en México los sectores medio y popular, que hacen a la gran mayoría, sufren dificultades que amenazan con su permanencia de no contar con medidas emergentes y de carácter estructural para sortear el corto plazo y preparar correcciones de fondo para el futuro.

En México, la política de control inflacionario sale de cauce y tiende a generar inestabilidad macroeconómica repeliendo inversiones con efectos sobre el empleo mientras el ingreso de los que tienen trabajo verán disminuir progresivamente su poder de compra.

En este difícil contexto, los responsables de las políticas públicas en México se esfuerzan por desestimar las condiciones con afirmaciones de que en nuestro país no seremos afectados (sic) en tanto que los organismos internacionales y gobiernos de las principales economías del mundo han reconocido la profundidad y amplitud de la presente crisis.

Tan importante es debatir los contenidos de la Reforma de PEMEX como la presente crisis alimentaria, dado su efecto sobre sectores que pueden llevar la inestabilidad económica a la condición de una inestabilidad social de no actuarse en correspondencia con el nivel del problema que se plantea.

El Partido Socialdemócrata demanda que se abra un amplio proceso de discusión en materia alimentaria, que se revisen las políticas de producción-consumo alimentarias, financieras y de aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, que se fortalezcan los apoyos a los pequeños productores de alimentos y el consumo de los sectores populares del campo y la ciudad. El Partido Socialdemócrata exige que se eleve a rango constitucional el derecho a la alimentación.

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