§ Una reliquia valiosa alterada y un experimento monstruoso conforman la novela que se convertirá en trilogía México D.F., a 23 de Febrero.- El Sudario (Santillana, 2007) una novela que cuenta la historia de Miguel Álvarez, un sacerdote encargado de proteger las reliquias guardadas en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo y que sospechosamente aparece muerto, fue presentado por la actriz Diana Bracho y el periodista Sergio Almazán en la XXIX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM). El fallecimiento del sacerdote se atribuye a un ataque cardiaco y las autoridades eclesiásticas no se percatan de que la reliquia más valiosa del templo ha sido alterada. Explicaron Leonard Foglia, director de teatro y David Richards, crítico teatral autores de la obra. Siete años después, en Boston, una joven camarera, Hannah Manning, decide convertirse en madre de alquiler. Tras aceptar las condiciones de la agencia intermediaria, conoce a sus clientes: el matrimonio formado por Jolene y Marshall Whitfield. Hannah se somete con éxito al proceso de fecundación in Vitro y pasa el embarazo en el hogar de los Whitfield. A medida que éste avanza, Hannah va sintiendo cada vez más ganas de quedarse con el bebé y, además se da cuenta de detalles inquietantes y encuentra unas fotos de sus anfitriones en la catedral de Oviedo. Hannah pide ayuda al padre Jimmy, sacerdote de una iglesia cercana, quien pronto comprende que la chica es víctima de un experimento monstruoso. De ahí la trama que une el robo del Sudario con los extraños sucesos en que se ve envuelta Hannah. Durante la presentación Sergio Almazán comentó que esta novela abre los archivos emocionales de temas como la ética, lo político, lo religioso, la fe y la creencia entretejiendo así los tiempos y los sucesos. Por su parte, Richrads explicó el origen de la creación de El Sudario: En el año 2000 junto con Foglia, leyeron un reportaje de la Sábana Santa, lo que los incitó a viajar a la catedral de Oviedo en España, en donde se encuentra un lienzo que se dice, utilizó Cristo para secar su sudor y su sangre. Los escritores tuvieron la suerte de ver dicha tela y se percataron de que en un extremo faltaba un trozo y fue ahí cuando comenzaron a indagar en dónde se encontraría esa parte. Fue entonces cuando comenzaron a escribir El Sudario, imaginando que el pedazo de tela tendría el sudor y la sangre de Cristo con lo que se podría obtener el ADN y así realizar un experimento que se narra en este volumen. La historia comentaron no terminará ahí, pues en la presentación del libro realizado en el Salón de Actos del Palacio de Minería –y en donde Diana Bracho leyó el primer capítulo– se hizo el compromiso de que habrá una trilogía que llevará por nombre La Sangre del Sudario.