DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

Si un niño (a) presenta durante seis meses o más los siguientes signos: no presta atención suficiente a detalles ‑‑o incurre en errores por descuido‑‑ en las tareas escolares o en otras actividades, o las inicia y no las concluye, se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes, no atiende instrucciones, y no cumple con encargos y obligaciones de casa, tiene síntomas de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). 

Otros síntomas son abandonar con frecuencia su lugar en el salón de clase en situaciones en las que se espera permanezca sentado; hablar en exceso, interrumpir o inmiscuirse en las actividades de otros, añadió el jefe del Departamento de Salud Mental del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, Armando Anaya Segura. 

Explicó que aunque es común que este trastorno del neurodesarrollo se detecte entre los seis y los siete años, si los padres ponen atención en estos síntomas en la edad preescolar ‑‑cuando su hijo cursa el kinder o la preprimaria‑‑ y observan que su conducta es temeraria (no sienten miedo ante el riesgo), que son impetuosos y distraídos, deben acudir con un especialista para que le de una valoración integral y diagnostique o no el TDAH. 

            Señaló que un problema del TDAH radica en que los padres no lo ven como una enfermedad y se justifican diciendo que su hijo “es inquieto o hiperactivo”, cuando en realidad se trata de un severo trastorno del neurodesarrollo, que impactará su vida futura para siempre, ya que no tiene cura. Ante esto, únicamente el tratamiento con medicamentos puede ayudarles a controlar esos síntomas. Aquí es donde viene una intensa lucha del médico para desaparecer las creencias de muchos padres, en el sentido de que la medicación los hará farmacodependientes. La realidad es, añadió, que requieren de atención inmediata para que no lleguen a la adolescencia o a la edad adulta con este trastorno, que puede implicar problemas de alcoholismo, drogas, pandillerismo y pensamiento suicida o suicidio. 

En caso de que lo tenga, debe ser atendido de forma multidisciplinaria por un médico familiar, un pediatra, un neurólogo y principalmente, por un psiquiatra infantil, ya que este padecimiento se caracteriza por afectar el aprendizaje del menor, no únicamente desde el aspecto académico, sino también en el “común y corriente” de las situaciones cotidianas, como hábitos de higiene, adquisición de normas sociales e interacción con la familia y con amigos, dijo. 

Destacó el doctor Anaya Segura que la familia debe sumarse a ese equipo médico multidisciplinario y apoyar a los niños para una mejor integración a la sociedad. “No se trata de que tengan derechos distintos a los demás, porque corremos el enorme riesgo de aislarlos o de hacer un grupo diferente. Deben ser tratados como un diabético o un migrañoso, como personas con una enfermedad crónica que puede y debe ser controlada para que tengan una buen calidad de vida”. 

Con frecuencia un menor con TDAH se vuelve manipulador, por lo cual el médico y los padres deben hacerlo partícipe de su tratamiento y responsable de sus acciones ‑‑en la medida de lo posible según su edad y momento de su desarrollo‑‑, orientándolo de una manera clara, directa y objetiva sobre la mejor manera de controlar su enfermedad.

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