Por lo menos el veinte por ciento de enfermos de diabetes desarrollarán pie diabético cuyos primeros sÃntomas aparecen, en promedio, diez años después de iniciada esa afección crónico-degenerativa. Consiste en ulceraciones infecciosas que se manifiestan en las extremidades inferiores, ocasionadas principalmente por trastornos en la circulación sanguÃnea y falta de sensibilidad.
Â
Tal señaló el jefe del Servicio de AngiologÃa y CirugÃa Vascular del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional “Siglo XXIâ€? del IMSS, Carlos Velasco Ortega, quien dijo que la secuencia ulceración, infección y gangrena precede a una gran mayorÃa de las amputaciones de pies en los pacientes diabéticos. En otros casos es la falta de cicatrización de una úlcera la que conduce a tan terrible complicación.
Â
           Como resultado de la alteración de los nervios, explicó, se produce una pérdida de sensibilidad y por ello no sienten dolor, frÃo o calor; además una precaria circulación genera cambios en la estructura del pie, los dedos empiezan a engarrotarse, a enjutarse, se pierde o reduce el arco y la grasa de las plantas, lo cual convierte a la extremidad en fácil candidato a cualquier agresión.
Â
           El especialista del IMSS precisó que a nivel macrocirculación las alteraciones se presentan en los troncos arteriales, segmentos del organismo que comprometen, en ocasiones no sólo al pie sino también a la pierna.
Â
           Es importante que los diabéticos, además de controlar adecuadamente sus niveles de glucosa en sangre, revisen cotidianamente sus pies para detectar heridas o lesiones y eviten, extremando medidas de higiene, el ingreso de bacterias que produzcan una infección que de no atenderse puede llevar al “pie diabético� y a la amputación total o parcial de la extremidad.
Â
           La revisión de los pies, precisó, debe hacerse después del baño diario. Hay que evitar cortaduras, procurar que las uñas estén bien recortadas y que no se entierren en los dedos, usar calzado amplio para prevenir heridas, buscar ampollas, raspaduras, enrojecimientos o hinchazón en los dedos y entre estos; y usar un espejo de mano para observar bien la planta.
Â
           Recomendó lavarse los pies todos los dÃas con un jabón suave y agua tibia; secarse cuidadosamente, especialmente entre los dedos; ponerse crema donde se tengan desecamientos en la piel y en las plantas de los pies, y acudir al médico si se tiene algún signo de infección como hinchazón, enrojecimiento, drenaje de lÃquido, fiebre o escalofrÃos.
Â
           Un pie diabético gangrenado, explicó, tiene una gran oquedad que puede llevar a la amputación; involucra piel, tendones, huesos, grasa, nervios, arterias y venas.
Â
Los medicamentos más comunes para el pie diabético son de la familia de los hemorreológicos, que facilitan la circulación y liberan el oxÃgeno en las zonas a las que ya no llegaba, puntualizó