Si se padece con frecuencia de infecciones oculares que duran más de seis meses y si aún con tratamiento no mejoran, es necesario acudir con el médico ya que puede tratarse de una uveítis, enfermedad inmunológica que se manifiesta con la repentina disminución de la visión, enrojecimiento y dolor ocular, lagrimeo excesivo, sensación de tener un cuerpo extraño y fotofobia (sensibilidad a la luz), síntomas por los que muchas veces se le confunde con una conjuntivitis.
La uveítis se caracteriza por la inflamación de la úvea (túnica situada bajo la membrana esclerótica, incluye iris, cuerpo ciliar y coroides) y puede afectar partes internas vitales del ojo, como la córnea, la retina y otras zonas de este órgano.
Debido a que es una enfermedad inmunológica y a que existe una predisposición genética no se puede evitar, aunque existen múltiples causas que pueden detonarla: en el caso de México, lo más frecuente es que sea por toxoplasmosis, infección por parásitos, en tanto que a nivel mundial es de origen viral.
la única manera de disminuir el riesgo de que se desarrolle esta enfermedad inmunológica, es evitando el contacto con gatos y la carne tártara o cruda, que son las principales causas de la toxoplasmosis.
Habitualmente la uveítis era una enfermedad que sólo la atendían los oftalmólogos, pues se estima que entre el 15 al 20 por ciento de la población que acude con éste especialista la padece, mientras que en población en general el promedio es de 1.2 por ciento.
En la actualidad la atención es multidisciplinaria, por un lado el oftalmólogo revisa periódicamente al paciente y le administra medicamentos, y por otro el Servicio de Inmunología y Alergia del CMN Siglo XXI cuenta con una Clínica de Daño Inmunológico en Ojo, donde se le brinda el tratamiento con inmunosupresores, que son fármacos que se administran por vía oral o vía intravenosa, dependiendo de la severidad del caso.
Para determinar que el problema ocular es sólo un daño inmunológico se realizan varios estudios especializados con muestras de sangre. La uveítis se puede padecer a cualquier edad y afecta más a la mujer en proporción dos a uno.
Ante cualquier alteración ocular, no se automediquen gotas oftalmológicas ni remedios caseros ya que podrían empeorar la lesión u ocultar un problema grave como es la uveítis. Lo mejor es acudir con el médico familiar para que de ser necesario, lo derive con el oftalmólogo.