El paciente en fase terminal, en la mayorÃa de los casos, debe saber la verdad sobre su estado de salud y del tiempo que le queda de vida, pues es un derecho humano. En ocasiones los familiares no quieren informarle sobre ello porque piensan que se va a deteriorar más su salud, ya sea por depresión, angustia, o incluso porque hay fobia al cáncer, al VIH-SIDA u otra enfermedad.
 El médico tratante es el responsable y el indicado para decirle al paciente el pronóstico de su salud, ya que dependiendo de la personalidad del enfermo y de sus condiciones generales el especialista podrá determinar el momento y la mejor forma de explicarle todo lo que le sucede.
Al enfermo, cualquiera que sea su edad es necesario decirle la verdad y no ocultarle lo que se estima le queda de vida. Lo importante es que el médico es quien debe decÃrselo, con base a su experiencia y conocimiento, ya que de no manejar esta información adecuadamente puede causar mucho dolor. “Una palabra puede dar vida o dar muerteâ€?.
Es necesario que la información se le brinde al paciente en forma concreta, clara, sencilla y respetuosa, no exhaustiva, pero sà completa, pues esto le permitirá vivir el proceso sin miedos. Siempre es preferible hablar con honestidad lo más pronto posible y no esperar dÃas o semanas para comunicárselo, ya que puede dar paso al desarrollo de temores y sentimientos de culpabilidad.
La mayorÃa de los pacientes en fase terminal desean saber la verdad sobre su enfermedad y el pronóstico de la misma a pesar del dolor y el sufrimiento que les causa, pues asà podrán tomar decisiones para cerrar “cÃrculos de su vidaâ€?; por ejemplo, arreglar su testamento, pedir perdón a ciertas personas o ver a otras.
Es necesario que aprendamos a ver a la muerte como un proceso natural y hablar con nuestros hijos sobre el tema, hay que decirles la verdad cuando su papá, mamá o un ser querido fallece sin crearle situaciones fantasiosas, sobre todo en los niños y adolescentes, obviamente de acuerdo a su lenguaje y a su edad.