De los once millones de mexicanos que padecen diabetes mellitus, el ochenta por ciento es obeso. Debido a esta estrecha relación entre ambas patologÃas, se ha llegado a considerarlas como una sola afección: “diaobesidadâ€?. Además, uno de cada diez diabéticos sufre de elevación de triglicéridos.
La única forma de prevenir o evitar la presencia de la diabetes mellitus tipo dos, aún existiendo la carga genética, es precisamente con un buen estilo de vida, con una alimentación balanceada y la practica de ejercicio, a fin de evitar obesidad y sobrepeso, los cuales son los disparadores principales de este mal crónico; se estima que la persona obesa tiene un noventa por ciento de probabilidad de desarrollarla.
El problema de la diabetes mellitus tipo dos es cada vez más grave y se está incrementando el número de casos de obesidad entre los infantes y adolescentes, por lo que esta enfermedad que antes sólo afectaba a los viejos, ya repercute a edades más tempranas.
 Esto quiere decir, que “nuestros niños y adolescentes están envejeciendo antes de tiempo� pues dentro de unos años por la misma obesidad, si la padece de manera importante a los ocho o diez años de edad, pueden convertirse en diabéticos a los 13 ó 17 años, con el riesgo a corto plazo de sufrir sus complicaciones, por lo que hay que inculcar buenos hábitos alimenticios y una vida más activa, que incluya ejercicio, desde los primeros años de vida.
En términos generales, en la alimentación hay que reducir la carga global de carbohidratos, pues son los más agresivos para la función del páncreas, el cual se encarga de regular los niveles de glucosa en sangre y de procesar los hidratos de carbono, grasas y proteÃnas que contienen los alimentos.
 Los carbohidratos, se dividen en dos tipos: los simples, que son los más agresivos para el páncreas (azúcar de mesa, mieles, jaleas, chocolate, mermeladas y frutas) y los complejos (pan, arroz, papa, elote, tortilla y todos los derivados de los granos).
 El consumo en exceso de esos alimentos produce una sobrecarga de trabajo al páncreas, a grado de que es muy frecuente que al momento de hacer el diagnóstico de diabetes mellitus, el paciente ya perdió la mitad de la función pancreática.
 El abuso en el consumo de carbohidratos también produce la elevación de los triglicéridos, ya que éstos azúcares se acumulan en el organismo y se transforman en forma de grasa, la cual se acumula debajo de la piel y alrededor de la cintura, iniciándose asà alteraciones en el metabolismo, y especÃficamente, trastornos de la glucosa.
 El ejercicio es un “amortiguadorâ€? de lo que estamos comiendo, para mantener un equilibrio, entre lo que comemos y lo que gastamos en calorÃas. De preferencia hay que practicar el aeróbico, por lo menos treinta minutos diarios, ya sea caminata, escaladora, bicicleta fija, o simplemente caminar a paso rápido.
Sólo un diez por ciento de la reducción del peso corporal en los diabéticos se tiene un importante impacto para tener un buen control de la glucosa, triglicéridos y colesterol, de tal manera que se normalizan estos niveles.