En el treinta por ciento de las infecciones oculares se llega a requerir de transplante corneal, por lo que para disminuir el riesgo de contraerlas o prevenirlas hay que evitar el uso de cosméticos prestados (rimel, sombras, delineador), extremar la higiene en la limpieza de los lentes de contacto y no tallarse o tocarse los ojos con las manos sucias.
Las principales infecciones que llegan a requerir transplante de còrnea, son las causadas por el virus de herpes simple, que provoca lo que se conoce como queratitis herpética, y por la seudomona, una bacteria muy agresiva en el ojo. Otra forma de contraerlas es la exposición al medio ambiente. Se pueden presentar a cualquier edad, sin embargo son jóvenes los más afectados, entre los 20 y los 40 años, hombres y mujeres por igual.
Ante la presencia de ojo rojo, dolor y disminución de la visión e incluso la secreción purulenta (lagañas) es importante acudir con su médico familiar y evitar la automedicación con remedios caseros, como el famoso “lavado de manzanilla� o la aplicación de gotas medicamentosas, ya que estas prácticas sólo empeoran la lesión corneal. Estas infecciones provocan una cicatrización en la còrnea, que se llama leucoma –opacidad densa de la córnea como resultado de una úlcera, herida o inflamación que presenta una apariencia de vidrio molido-, que impide la visión y el paso de la luz hacia la retina.